Teoría de la Bondad del ser Humano

 

El otro día, hablando con un amigo, le dije una cosa muy interesante: ¡¡¡odio que me digan que soy buena persona una y otra vez!!! Me repatea los intestinos. Y es que me sitúa en el escenario de la persona que recibe un adjetivo (bueno) una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez... y luego otras personas se unen a la rueda giratoria del adjetivo. Al final terminas con la cabeza como un bombo, terminando harto pensando que el adjetivo positivo se ha convertido en negativo. ¿Por qué? Porque te lo han dicho tanto, que ya no les crees, o les crees, pero el adjetivo positivo a pasado a ser secundario. Es irónico, porque deberías sentir reafirmación al haber tanta gente que te lo dice, pero la persona afectada lo toma como algo malo.

Pongo el ejemplo de alguien atractivo, que sabe que lo es y recibe halagos por ello. Si recibe multitud de halagos en ese sentido, se sentirá incómodo e incluso, con el paso del tiempo, pensará que tiene otras cosas buenas en su carácter que puedan agradar al resto de personas sin tener que fijarse, necesariamente, en su atractivo, y sin que tengan que repetir continuamente dicho adjetivo. El atractivo de este ejemplo pasa a ser algo secundario, sin el mismo valor de antaño para la persona atractiva.

Las personas ya sabemos de sobra, en términos generales (nunca se conoce uno/a a sí mismo/a) nuestra forma de ser. En mi caso no considero la virtud de la bondad como la que predomina en mí: no considero ninguna que predomine. ¿Por qué? Porque tengo muchas que me hacen ser Álex: para mí ninguna predomina, todas tienen el mismo valor. Tengo virtudes y defectos como todo el Mundo. Pensar lo contrario equivale a poner etiquetas a las personas y eso no es algo correcto. Nadie es sólo 'buena persona' y nada más. O sólo 'inteligente' o 'guapo'. ¿Somos tan superficiales que ponemos etiquetas a las personas por una (UNA) de sus múltiples características?

La belleza de los seres humanos radica en que somos complejos, variados y ser 'buena gente' es un objetivo deseable, o al menos, debería serlo como meta personal.

Ser buena persona es una de las metas que deberían estar presentes en tu lista de objetivos personales. Lamentablemente muchas personas caen en el egoísmo excesivo, en la venganza, en la ira, en la mala educación... son aspectos negativos que, en mi modo de ver las cosas, no producen odio en la persona que los recibe, sino una gran y enorme lástima por la persona que los demuestra a los demás. Al menos, es la emoción que yo siento por ellos.

Siento verdadera lástima por dichas personas porque pienso en que han tenido que pasar por calvarios para llegar a ser así. Y por supuesto, mediante su comportamiento, se alejan más y más de la felicidad que todo ser humano busca. Se hacen los pasotas, los cerrados, los 'bordes'... pero dicho comportamiento es... triste.

Y es que todos nosotros conocemos gente así, incluso amigos/as nuestros/as. Es algo común hoy en día. Un amigo me dijo hace poco que 'el Mundo parece más frío y oscuro cada día que pasa'. Es obvio que no se refería al planeta Tierra en sí, sino a la gente que habita en ella. Cada vez los seres humanos son más malévolos, más egoístas, más amargados; las personas están más solas y se quejan porque el Mundo está en contra de ellas. Pero la realidad es que son ellas las que están en contra del Mundo.

Admito que ser buena persona no es fácil. No es que yo admita que lo sea (en todo caso, admito que INTENTO serlo... ¡porque nadie debería ser clasificado como buena o mala persona!), sólo que es complicado. Las personas no son 'buenas' ni 'malas' completamente, sólo son animales racionales que actúan de acuerdo a las circunstancias y a las decisiones que tomen. Ese raciocinio les permite tomar decisiones que pueden clasificarse como 'altruistas', 'inteligentes', 'tontas' y 'egoístas', y es que el ser humano es muy complejo pero ha de intentar basar sus objetivos en las decisiones altruistas e inteligentes dejando de lado aquellas decisiones tontas y egoístas.

Las decisiones altruistas son decisiones que abarcan conductas que pueden perjudicar al sujeto hacedor, pero benefician al resto del grupo o sociedad. Por contra, las decisiones inteligentes son aquellas que abarcan conductas beneficiosas para unos y para otros.

En cambio las decisiones 'tontas' serán aquellas que perjudiquen tanto al sujeto en cuestión como al resto. Y las decisiones egoístas, las más comunes por desgracia, serán aquellas que traigan consecuencia de conductas egoístas que busquen el beneficio personal del sujeto, trayendo perjuicio para la sociedad que le rodea.

Está claro que la conducta más aceptable es la 'inteligente', pero muchas veces este tipo de decisiones son complicadas de planear en la vida y hay que disponer de recursos materiales, temporales y emocionales para lograr el objetivo de conseguir lo mejor para todos. Para otros, en cambio, es incluso más complicado ser altruista y tomar decisiones que perjudiquen a uno mismo para conseguir el beneficio de los demás. El egoismo es parte de nuestro instinto de supervivencia, pero siempre he pensado que, ya que somos animales racionales, tenemos la capacidad para cambiar ese egoismo por algo mejor.

El ejemplo más claro es el mendigo en la calle y la limosna que le puedes dar al encontrarlo pidiéndo algo de dinero.

a) La persona altruista le dará la limosna. Técnicamente el sujeto altruista se quedará sin parte de su dinero, para dárselo al mendigo. Pierde algo para dárselo a otra persona.

b) La persona inteligente tratará de buscar una conducta inteligente para beneficiar a ambas partes. El problema es que este tipo de situaciones se dan 'de pasada' (por ejemplo, caminando por la calle) y no se tienen determinados recursos materiales en dicho momento temporal para poder tomar una decisión, a pesar de que sí se tengan recursos emocionales y se quiera adoptar la decisión inteligente. Es probable que la persona 'inteligente' termine tomando la decisión altruista, de darle la limosna, apelando a su 'buen hacer' y el sentido común. Quizá el mendigo se gaste la limosna en alcohol o, en cambio, se compre un bocadillo, pero eso es una opción del mendigo, no del sujeto en cuestión (sí, sí, ya imagino que pensaréis que la opción inteligente en ese caso es acompañar al mendigo a comprarle un bocadillo, pero esa opción no es inteligente, es altruista, pues el mendigo acaba con el bocadillo y el sujeto sin limosna. El mendigo satisface una necesidad y el sujeto hacedor obtiene el sentido de haber hecho algo bien... pero si no hubiera acompañado al mendigo a comprar un bocadillo con la limosna y le hubiera dado el dinero en la calle, aunque el mendigo hubiera comprado alcohol o cosas peores con ese dinero, habría satisfecho una necesidad y el sujeto en cuestión se hubiera ido a hacer su vida pensando que ha hecho un acto altruista).

c) La persona que toma decisiones irracionales o 'tontas' tendrá conductas incorrectas, como por ejemplo, tratar de echar al mendigo de la calle, aún cuando el mendigo no hacía nada malo. Si entonces alguien termina por defender al mendigo (o incluso el mendigo es quien se airea), enzarzándose en una discusión airada con el sujeto actuante, dicha persona habrá ganado una reprimenda y emociones negativas (como la ira), mientras que el mendigo también habrá podido ganar emociones negativas por dicha situación o habrá preferido marcharse del lugar. Ambos pierden en la situación.

d) La persona egoísta, en cambio, no le da limosna al mendigo y pasa de largo. En cambio se gasta el dinero en algo innecesario para satisfacer sus necesidades personales. El sujeto gana algo pero el mendigo 'pierde' la posibilidad de obtener una pequeña limosna.

A veces es complicado tomar decisiones inteligentes dado el tiempo y los recursos que disponemos, pero lo que está claro es que, en ausencia de dicho tipo de decisiones, el carácter bondadoso del ser humano debe primar frente al otro tipo de decisiones. Eso sí, sin olvidarnos de nosotros mismos en el proceso pues pasariamos a una decisión 'tonta'. Imaginemos la situación anterior: le damos no una limosna al mendigo, sino todo nuestro dinero. Y ¡zas! Seremos buenas personas, con una moralidad nunca vista, pero acabaremos en el mismo sitio que el mendigo, solo que el mendigo estará a saber donde con todo tu dinero.

Hay que tomar decisiones inteligentes y decisiones bondadosas equilibradas. Pensad en que el equilibrio a la hora de tomar decisiones bondadosas equivale a decirnos a nosotros mismos que en el futuro podremos continuar tomando ese tipo de decisiones para ayudar a los demás.

Sin embargo, hay una idea instaurada entre las personas que realizan actividades benéficas y es que realizar conductas altruistas no ocasiona una pérdida al sujeto hacedor, porque dicho sujeto gana la satisfacción de hacer algo bueno por los demás. Es decir, puede que el sujeto altruista proporcione una limosna al mendigo y pierda algo de dinero de su bolsillo, satisfaciendo las necesidades económicas del mendigo, pero gana la satisfacción de haber ayudado a una persona necesitada.

Por ese motivo se dice que las personas altruistas pierden tiempo y recursos a favor de los demás, pero ganan emociones y pensamientos positivos, autoestima y la satisfacción de haber hecho algo bueno por el Mundo. La persona bondadosa, por tanto, será aquella que tome decisiones altruistas sin temor a perder nada, sólo por el mero hecho de hacer algo bueno por los demás sin esperar nada a cambio.

Unos dicen que se nace así y otros que puede hacerse así. Yo pienso que todo depende de las circunstancias personales de cada uno y de la capacidad de la persona en proponerse la meta de ayudar a sus congéneres, simplemente por el mero hecho altruista. No se puede evitar que, al realizar actividades benéficas, el sujeto logre algo bueno para él: todo un conjunto de emociones positivas que le permiten conocerse mejor a sí mismo y ser más feliz. Y ello, desde mi punto de vista, no es egoísta: ¿No os parece que es bonito que la gente ayude a los demás a ser más felices y sea más feliz intentándolo?

Si la gente fuera más inteligente y altruista, el Mundo iría mejor. En el proceso no hay que olvidar al ser humano, a la persona que logra hacer real la bondad que un día pretendió. Esa persona guapa, no muy agraciada, segura, insegura, seria, alegre, optimista, pesimista, simpática, introvertida, extrovertida... esa persona que está detrás de la 'buena persona', tu vecino/a, tu hermano/a o el/la voluntario/a, tu novio/a, tu amigo/a o tu esposo/a... o el/la desconocido/a, que ayuda a los demás sin mirar a quién, sólo por el hecho de lograr, en definitiva, un Mundo mejor.

El Amor es la base de la bondad. No me refiero al amor que pueda darse a la pareja o a la persona de la que se está enamorado, que también, sino a los demás, al resto de seres humanos, sean conocidos o desconocidos. Esta es la base que debéis tomar como pilar fundamental de la bondad.

Siguiendo el desarrollo de la entrada anterior, es necesario comentar varias pautas para ser mejor persona de lo que uno/a es. Ya os dije que no es algo sencillo en la práctica. Hay que tener constancia y tener fe en uno/a mismo/a en conseguir dicho objetivo. ¡Allá vamos!

1º. Si no te amas a ti mismo, no puedes amar correctamente a los demás. Siempre tendrás miedos, inseguridades tontas y dificultades en el camino que tú mismo/a te crearás. Te culparás y crearás dificultades a los demás cuando trates de ayudar. Dicen que toda ayuda es buena, pero hay que matizar: toda ayuda equilibrada, en la que el sujeto hacedor es dueño de sus actos... es necesaria en la sociedad. Y si unicamente deseas ser mejor persona, serás mejor cuanto mejor te quieras.

2º. Ten conciencia de tí mismo/a y de tus actos. Practica la empatía, es decir, la habilidad para ponerte en el lugar de los demás. Eso sí, no cometas el error de practicar la empatía poniéndote en el lugar de la otra persona pero teniendo en cuenta tus propios sentimientos y pensamientos. No, practica la empatía teniendo en cuenta la personalidad de la otra persona. Así podrás anticiparte a su reacción y efectuar predicciones, comportándote de la mejor forma posible.

3º. Identifica tus reacciones, conductas, pensamientos y emociones negativas. Antes de detenerlas progresivamente y modificarlas, tendrás que intentar identificar cuáles son y con qué frecuencia se dan. Incluso, frente a qué personas y situaciones. Una vez las tengas identificadas, puedes pasar a la siguiente pauta.

4º. Trata de modificar tales conductas negativas que hacen considerarte a ti mismo/a o a los demás, peor persona de lo que realmente eres. Piensa que si quieres ser mejor amigo/a, novio/a, esposo/a, familiar o mejor persona a secas y estás tratando de frenar tales pensamientos y conductas negativas ya es un gran paso para considerarte mejor persona. Pero si estás en esta pauta, es que quieres demostrar que tú mismo/a o los demás estáis equivocados. ¡Hazlo de forma progresiva, no de golpe y porrazo! (Sino es más difícil).

5º. Si ves que fallas en algo, no te rindas nunca. Cree en tí mismo/a. Por equivocarte una o varias veces no debes dejar llenar tu mente de pensamientos negativos y desesperanzadores y dejar un proyecto personal tan importante. Mucha gente tiene voluntad pero al fracasar en el intento, se hunden y se vuelcan en el pasotismo. Eso no es solución.

6º. Trata de llevar una vida más sana. Aunque no lo creas, las personas con buenos hábitos alimenticios, que hacen deporte asiduamente y que duermen el tiempo necesario que les pide su cuerpo son más felices. Eso les hace ser más optimistas y su positivismo se irradia a las personas de alrededor.

7º. Toma ejemplo. Utiliza tus medios para informarte sobre otras personas interesantes de la Historia Universal que puedas tomar como mentores en tu proceso de conocerte mejor a ti mismo y ser mejor persona.

8º. Realiza tareas de voluntario y actividades benéficas. Resulta interesante ver que a muchas personas no les importaría hacer este tipo de actividades, pero no terminan de decidirse a hacerlas por motivos de 'falta de tiempo', aún cuando el verdadero motivo es la pereza, elemento tremendamente negativo en nuestras vidas. Has de ser activo, informarte sobre las actividades benéficas de tu ciudad e intentar colaborar en alguna tarea que se acomode a tus horas libres. Verás como tras apuntarte y encontrar la actividad benéfica más acorde a ti y tu forma de ser, empiezas a ayudar a los demás y a encontrarte mejor contigo mismo. Si no tienes tiempo para apuntarte, puedes hacer voluntariado virtual, colaborar con alguna ONG apadrinando un/a niño/a o visitando una perrera o protectora de animales para adoptar un nuevo miembro en la familia.

9º. Reduce el nivel de estrés de tu día a día. Esto es más complicado de lograr, sobretodo a las personas que tenéis trabajos que ocupan mucho tiempo al día y una familia a la que cuidar. Sin embargo hay que entender que el estrés y la ansiedad se producen mediante una respuesta de vuestro sistema nervioso a tenor de diversas situaciones de vuestra vida cotidiana. Por tanto, son estados producidos por vosotros mismos, no por la situación en la que os encontréis. Para solventar tal problema, debéis intentar relajaros, reducir vuestra ansiedad e intentar llevar una vida con más calma.

10º. Sonríe. A veces el mejor truco para ser agradable e incitar a la simpatía es tan sencillo como sonreír a los demás. Verás que te encuentras mejor y que logras que la gente te devuelva una sonrisa.

11º. Utiliza la educación por encima de todo. A nadie le gusta tratar con personas antipáticas, que te contestan mal y que no te tratan como deben. Intenta ser más educado, más servicial, más amable. Si lo logras, habrás dado un gran paso para ser mejor persona y más feliz.

Atentamente,

 

Álex