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Bondad nº 97: Practica el perdón y el olvido. Y si es necesario, discúlpate

 

Estimad@s lector@s:


Esta bondad es una suerte de triplete bondadoso y trata, fundamentalmente, del perdón, una concesión emocional que realizan aquellas personas que desean liberarse de algo que les omprime en el interior.

Frente a cualquier ofensa, el perdón juega un papel fundamental, pues permite rehacer tu vida, aprendiendo en el proceso y liberar a la persona que ha provocado la disputa. Ello impide que otras emociones se retroalimenten (como la ira, la venganza o la tristeza).

Olvidar es más complicado, pues ciertos hechos son difíciles de olvidar. Sin embargo, a través del perdón junto con el inevitable paso del tiempo, cualquier persona puede terminar liberándose por completo, sintiendo amor por los demás y olvidándose de la ofensa que ocasionó el daño.

En el mismo sentido, si cualquiera de nosotr@s ha ocasionado un daño, saber pedir perdón (pedir disculpas) es un acto que, hecho con sinceridad, abre una puerta al diálogo asertivo y a la liberación. Hay que dejar pasar la culpa (y que ésta se elimine), al igual que el arrepentimiento y, si es posible, tratar de enmendar el daño causado.

Practicar el noble arte del perdón es, al igual que el arte de la paciencia, un camino difícil pero no inexpugnable. ¡Practícalo con conciencia!


Atentamente,



Álex Melic Montañés