-

Bondad nº 79: Diplomacia ante todo

 

Estimad@s lector@s:


Muchas personas se dedican a ‘meter leña’ al fuego equivocado, prendiendo las llamas de lo que después será la ceniza de una gran discusión. A pesar de lo rococó de esta primera frase, es evidente que en muchos grupos de amigos (o incluso en la familia) existen personas que se dedican única y exclusivamente a meter cizaña a debates o discusiones sanas que, a la postre, terminan convirtiéndose en insanas por su culpa.

No me preguntéis sobre los motivos que hacen que estas personas se comporten así, pero en mi opinión creo que es debido a que disfrutan con las fuerzas desencadenantes ya que no están contentos con su vida. Alejaos de dichas personas pues son consideradas como ‘tóxicas’ (ver Bondad nº 13).

Para evitar comportarnos de tal manera asocial, lo más lógico es atender a la diplomacia como base de todo y a la asertividad (véase bondad siguiente).

Sed diplomáticos nos permite convertirnos, de hecho, en árbitros de facto, de la discusión de turno, generando una disminución de la ira y de las faltas de respeto tan comunes en este tipo de conversaciones.

Pero atención: ser diplomáticos no implica quedarnos en mitad de todo apaciguando los ánimos del resto de la población, sin participar mostrando nuestra opinión (tan frecuente en los amigos ‘diplomáticos’), pues eso equivaldría a mostrar una falta completa de autoestima.

Participar pero llamando al respeto equivale a dejar constancia de nuestros valores como ser humano, llamando a la calma y la consideración por otras opiniones que no sean la nuestra.


Atentamente,



Álex Melic Montañés