Bondad nº 59: Anhelos personales, sueños ajenos

 

Estimad@s lector@s:

En el mundo existen muchos tipos de personas y gran parte de ellas, por desgracia, sufren lo que actualmente se denomina ‘toxicidad’. Seguro que has oído hablar de ello: personas ‘tóxicas’ que sufren de alguna emoción negativa y tienen comportamientos destructivos que afectan negativamente a los demás.

Dicen los psicólogos que todas las personas tienen algún tipo de comportamiento tóxico sí o sí aunque algunas pueden gestionar mucho mejor dicha parte de su personalidad, impidiendo afectar al resto de seres humanos y hacerles sufrir en consecuencia.

Pero otras, extasiadas por la toxicidad de su propia personalidad e infelices por vivir una vida de la que no están nada contentos, producen muchas veces cierta contaminación por contacto a amigos, familiares e incluso conocidos, impidiendo que el resto de personas puedan disfrutar de la vida lo mejor que puedan.

Algunos tóxicos, dado que no pueden (o quieren) cumplir sus sueños de vida, impiden que el resto de personas cumplan sus sueños y objetivos personales, desarrollando conductas tóxicas altamente contaminantes como el pesimismo, la tristeza, la vergüenza, la inseguridad… etcétera, conductas negativas que se ‘pegan’ a las mentes humanas y crean, como mínimo, cierto desánimo.

¡Hay que impedir que eso ocurra!


Si eres una persona no tóxica, te aconsejo que leas la bondad nº 3 ‘Evitar el vampirismo emocional’ de esta web, donde encontrarás las pautas necesarias para solucionar tu situación.

Si eres una persona tóxica, tienes mucho trabajo por hacer. ¿Estás contento con tu vida? ¿Estás siempre enfadado, triste, melancólico o pesimista?

Si tu respuesta es un sí a alguna de estas preguntas, entonces tienes aspectos de tu vida pendientes de solucionar. Para solventar dicha situación te recomiendo que te plantees acudir a un especialista (como un@ psicólog@ cognitivo-conductual)  que te proporcionará las herramientas necesarias para deshacerte de la ‘toxicidad’.

Aparte de ello, has de comprender que no está nada bien interferir en la realización de sueños u objetivos de los demás (y con interferir me refiero a aconsejar, implicarte… siempre en términos negativos). Dejar que los demás cumplan sus sueños de vida es ‘dejarles ser lo que quieren ser’ y si aprecias a alguien, debes dejar que transcurra por su vida lo mejor que pueda sin que tú interfieras desanimando en el proceso como un muro de piedra.

No estás aquí para dar lecciones de vida a nadie aún cuando tienes todavía aspectos de tu vida que solucionar.

Sólo alguien feliz y con una alta inteligencia emocional puede permitirse el hecho de animar y aconsejar a los demás. Y ello es así porque es alguien positivo, realista (u optimista), que impulsa a la persona (no la detiene) y la ayuda siempre que lo necesite.

Medita sobre ello y toma las decisiones que estimes convenientes.

¡Lucha por tus sueños! Pero deja también a los demás que cumplan los suyos.

Atentamente,

Álex Melic Montañés