Bondad nº 54: Sé un(a) buen(a) vecino/a

 


Estimad@s lector@s:


El respeto debe ser una de los derechos conferidos a cualquier forma de vida existente en el mundo. Pero en muchas de nuestras relaciones (directas o indirectas) con otros seres humanos, éste queda vulnerado, ya sea por nuestras palabras o nuestros actos.

Dicho lo anterior, existe constancia de multitud de casos de falta de respeto con alguien tan cercano como son nuestros propios vecinos. Y cuando hablo de vecinos no me refiero únicamente al resto de habitantes de nuestro edificio, sino también a los vecinos de nuestra calle e incluso el barrio entero.

Hagamos un recordatorio, seguro que te has encontrado con situaciones como las que introduzco a continuación:

· Gritos provenientes de otros pisos cercanos al tuyo.

· Fiestas hasta altas horas de la madrugada.

· Música puesta a todo volumen en la casa, terraza o jardín (como si vivieran en una burbuja insonorizada de aire).

· Reparaciones en otro piso a horas intempestivas (ya sea demasiado pronto o demasiado tarde en el día).

· Mascotas descuidadas y desatendidas por los vecinos, que lógicamente sufren y lo han saber como pueden.

· Otros aspectos: limpieza, buzones llenos… etcétera.

Es evidente que en estos casos se aprecia una falta de respeto y educación cuando tales hechos son repetidos a lo largo del tiempo y no se tratan de situaciones esporádicas. Pero, si es así ¿dónde queda el respeto y consideración hacia los vecinos? ¿Por qué un ciudadano tiene que oír a todo volumen tu música a niveles hasta malos para tu salud? ¿Por qué alguien que, con todo derecho y en su día de fiesta, decide dormir un poco más, tiene que aguantar que su vecino de arriba se ponga a montar una estantería en la pared a las 7 de la mañana? Por no hablar de aquellas mascotas que lloran, ladran, maúllan o gritan porque pasan solas la mayor parte del tiempo (aquí casi más por preocuparme por los vecinos, me preocuparía más por las mascotas).

Hay que respetar a los demás. Y para ello aconsejo el equilibrio como la base de todo: si quieres poner música, ponla, pero a un nivel de decibelios adecuado; si quieres tener mascota, tenla, pero sácala a pasear y enséñala en consonancia; si quieres hacer una fiesta, hazla, pero respeta la tranquilidad y el descanso de los demás; si quieres arreglar algo, hazlo, pero a horas razonables…etcétera.

No te niegues ser feliz, pero no compliques la vida de los demás en el proceso.


Atentamente,



Álex Melic Montañés