Bondad nº 40: La recolección de tapones de plástico

 

Estimados lectores/as:


Actualmente, la existencia de campañas de recogida de tapones de plástico para financiar costosos tratamientos de bebés y niños/as proliferan sin cesar. Seguro que habéis visto u oído sobre ello en los diferentes medios de comunicación, siendo uno de los casos más famosos en España el de Aitana.

Existen muchas dudas de los consumidores sobre el uso final de los tapones de plástico por parte de las empresas colaboradoras, por si realmente es un negocio ‘solidario’ o ‘puro y duro’, sin embargo este no es el tema de debate en esta entrada y ello concierne a las diferentes personas detrás de una persona jurídica. Lo importante es el fin social consistente en ayudar a un niño o niña a la hora de recibir un tratamiento para su dolencia o enfermedad (en muchos casos, enfermedad tipificada como ‘rara’).


No cuesta nada de trabajo tener un bote o bolsa en la cocina e ir depositando tapones de plástico de cualquier líquido que hayamos consumido en nuestro hogar. Pronto nos daremos cuenta que en los hogares españoles consumimos mucho a lo largo de la semana y que ese bote o botella se llena con rapidez, lo cual evidencia la necesidad de un buen sistema de recogida y reciclaje del plástico.

Una vez lleno nuestro bote o nuestra bolsa, podemos contactar con los sistemas de recogida de tapones de plástico implementados por las asociaciones sin ánimo de lucro, fundaciones e incluso familias necesitadas que solicitan su ayuda a la población. Estos tapones, que normalmente irían a la basura (espero que no) o al contenedor de reciclaje, pueden tener un objetivo final antes de su uso, y es el de ayudar a un ser necesitado a aliviar su sufrimiento. Sobretodo, un ser inocente que no ha hecho daño a nadie y que solo requiere de solidaridad del grupo para cumplir sus objetivos.

Si tienes ocasión, contacta con alguna de estas familias o asociaciones y conserva tus tapones de plástico. Seguro que algún día te lo agradecerán.


Atentamente,



Álex Melic Montañés