Bondad nº 37: Contra el hambre en el mundo

 

Estimados lector@s:


No todo el mundo tiene la suerte de contar en el debido momento de un plato con algo que llevarse a la boca para comer. Según el último informe, por el Programa Mundial de Alimentos,  existen 842 millones de personas desnutridas en el mundo, teniendo especial importancia regiones como Haití, Angola, Chad, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Eritrea, Etiopia, Mozambique, Ruanda, Sierra Leona y Zambia, entre otros (en su mayoría, países del continente africano). Estos datos arrojan que un 14,3% de la población mundial que vive en dichas regiones se encuentra desnutrida y no tiene nada que comer (la cifra asciende a un 60% de mujeres, afectando además a uno de cada seis niños).

Un apunte más: las últimas cifras señalan que se necesitan más de tres mil millones de dólares al año para llevar alimentos a 66 millones de niños en edad escolar que sufren hambre.

Estos datos deberían llevarnos a la reflexión. La mayoría de nosotros pertenecemos a un país desarrollado que no tiene problemas graves de nutrición entre sus habitantes. Muchas personas desperdician a menudo alimentos (incluidos grandes establecimientos que tiran a la basura productos en buen estado), sin que contribuyan a paliar ni un ápice el hambre mundial. Y todo ello está incluido en la vorágine de consumismo, capitalismo y egoísmo que invade los hogares de los países desarrollados mientras millones de personas pasan hambre en el mundo.



Siempre digo que en nosotros está ‘el poder’. El poder de cambiarlo todo. Porque una sola persona en el mundo que actúa, marca la diferencia entre el bien y el mal. Y mientras exista un ser humano que contribuya, que se mueva y tenga iniciativa por un mundo mejor, habrá esperanza.

Por ello, es necesario ‘movernos’ contra el hambre mundial:

a) Colabora con las iniciativas promovidas por las ONG’s de tu localidad a la hora de solventar los problemas de desnutrición de los seres humanos más necesitados en el mundo. Puedes colaborar aportando alimentos, algo de dinero… etcétera.

b) Siempre que puedas y atendiendo a tus posibilidades económicas, dona algo de dinero, aunque sea un céntimo de euro. Aunque sea algo pequeño, cuenta.

c) Aprovecha los alimentos de tu hogar. Es triste ver como muchas personas producen un elevado volumen de desperdicios, entre los cuales puede encontrarse comida en buen estado no consumida. Puede que esa comida no pueda ser aprovechada por otras personas pues ya no es consumible, pero puedes demostrar cierto símbolo de cambio en tu hogar aprovechando la comida en buen estado y reflexionando sobre el hambre en el mundo. Mientras tú tiras comida a la basura, otros no tienen nada que comer.

d) Quéjate sobre aquellos establecimientos (supermercados, hipermercados…) que tiran multitud de comida en buen estado sin ofrecerla a personas necesitadas, simplemente porque está a punto de caducar o porque tiene alguna pequeña imperfección en la superficie (como es el caso de la fruta al ser golpeada levemente). Existe pobreza en tu país y también hay personas carentes de alimentos andando por las calles que necesitan dichos alimentos.

e) Colabora con las personas más necesitadas de tu localidad ofreciéndoles recursos de los que puedas desprenderte y ellos aprovechar.

f) Etcétera.

¿Te animas?


Atentamente,



Álex Melic Montañés